La activista, actriz y tertuliana Carla Antonelli (Tenerife, años no los confiesa) nos ha citado en el restaurante la Piazzeta (Plaza de Chueca de Madrid). Unos minutos antes de la hora la actriz ya nos espera. Una mujer encantadora, receptiva y con mucha energía. No sólo es actriz y defensora de los derechos de los transexuales, también es directora- y la propia webmaster- del portal de información transexual diariodigitaltransexual.com. Quedamos con ella para hablar de su vida, los derechos LGTB y le pedimos que nos cuente por dónde sale.
Pregunta: ¿Por qué nos has citado en La Piazzeta?
Respuesta: Es un sitio muy agradable de personas amigas, donde además trabaja un amigo actor. Me encanta la terracita y eso del verano de poder salir y no estar todos en un local metidos. Yo creo que esto es cosa de la edad. Me estaré haciendo un poco mayor.
P: ¿Tenía que ser en la Plaza de Chueca, no?
R: Yo defiendo el espacio de Chueca, al principio se criticó que hubiera espacios así: Solo para gays. Lo ideal es que fuese todo así, pero eso es utópico. Yo he visto como la Plaza de Chueca era un l
ugar de drogas y cómo ha evolucionado y en lo que se ha convertido. Ahora todo Madrid es gay. Chueca está invadiendo Madrid, cuando lo haga le tocará a toda España.
P: Madrid es una ciudad muy gay, ¿no?
R: Es una ciudad muy LGTB. No basta con decir solo gay. Si no se visualiza el colectivo de transexuales siempre estaremos en pañales en cuanto a la visibilidad. Y eso no ayuda.
P: ¿Qué te parece Madrid comparada con el resto de ciudades europeas?
R: ¡Muy divertida! En cuanto a la visibilidad solo hay que ver la cara de los “guiris” cuando vienen, ven cómo es la ciudad y lo abierta que es. Cuando sales escuchas cómo ponen a Madrid por las nubes. Ahora me siento muy orgullosa de ser española por ser un país referente en cuanto a derechos de la población LGTB.
P: El día que te pudiste cambiar de nombre y llamarte Carla, ¿Fue el más feliz de tu vida?
R: Fui feliz. Fui inmensamente feliz. Me acuerdo el día que fui a presentarlo que estaba muy angustiada. Cuando realmente me di cuenta que por fin ya me llamaba Carla, de cara a los documentos, fue cuando llegó el contrato para la serie “El síndrome de Ulises”.
Hablando con el representante le estaba dando los datos antiguos y me di cuenta que ya no hacía falta porque por fin tenía mi identidad. El primer gran contrato de mi vida y con mi nombre. Se me saltaron las lágrimas.
P: ¿Qué queda por hacer en el colectivo transexual?
R: Hemos conseguido mucho, pero aún nos queda. Los medios de comunicación tienen que ayudar a normalizar esta situación. Que se empiece a ver como algo normal. Hay leyes y hemos tumbado una muralla, pero aún hay piedras que nos impide llegar al Mundo de Oz.
P: ¿Qué opinas de quienes no entienden que el cambio de sexo sea asumido por la seguridad social?
R: Nadie se levanta un día y se quiere reasignar de sexo. Esto es muy serio. No entiendo que las personas que usan el dinero de mis impuestos para curarse de cosas que quizá yo nunca padeceré.
No entiendo porque su dinero no vale para las cosas específicas del colectivo transexual. Mi dinero si sirve para ellos, pero ¿el suyo no sirve para nosotros?
P: Actriz, tertuliana y activista con mayúsculas… ¿Qué te queda por hacer?
R: Lo de activista fue más por supervivencia. Yo estudie con 15 años Arte Dramático y desde los años 80 he ido haciendo pinitos.
Ahora se estrena una nueva película donde participo, “El vuelo del tren”. No hago de transexual y es un papel dramático que es muy diferente a mi personaje de El Síndrome de Ulises.
P: Recomiéndanos un local para tomar una copa:
R: Para salir a tomar una copa aquí, en la Piazzeta. También el Studio 54. Que lo lleva un buen amigo. También me gusta salir a dónde te lleve la noche. Sin llegarte a confundir demasiado. (risas)
¿Qué bebes cuando sales?
R: Cubatas. Ron añejo. El Whisky lo dejé ya hace mucho tiempo. Cuando fui a Cuba, descubrí el Ron y tuve un encuentro espiritual con él. Y además, no deja resaca.
¿Madrid es tu ciudad?
R: Sí, absolutamente. Al principio Madrid te alucina. Sobre todo si vienes de un sitio pequeño como es Tenerife. Después de unos años Madrid lo haces como tuyo, tienes tus amigos, tu círculo. Cuando me marcho a Tenerife y escucho algo de Madrid se me mueve algo dentro. Y al revés igual. No me gustaba el fútbol, pero desde que el Tenerife ha subido a primera me he vuelto futbolera por eso de amar la tierra en la que nací.
Lo único que no me gusta de Madrid es que no tiene playa. Pero a Madrid le debo mucho.
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