China quiere salir del armario, pero de puntillas, sin hacer ruido. Parece que lo del día del Orgullo Gay, con música a toda pastilla y participantes que hacen de la extravagancia su bandera, chirría en las almidonadas mentes de los políticos del Partido Comunista
Shangai.- No en vano, la homosexualidad fue considerada delito hasta 1997, año en el que se despenalizó para formar parte del glosario de ‘enfermedades mentales’. Hasta 2001 permaneció en esa lista, y todavía no existe una política clara al respecto. Por eso, a nadie le sorprendió que, este verano, Pekín impusiera una estricta censura en la primera ocasión en la que se permitía la celebración por antonomasia de gays y lesbianas. Pero salió adelante.
Lo que nadie podía prever es que fuera el propio Gobierno el que patrocinara un bar gay. Y eso es exactamente lo que ha sucedido este fin de semana en la remota ciudad de Dali, en la provincia sureña de Yunnan. Eso sí, el primer establecimiento de este tipo ha abierto sus puertas casi de incógnito.
Su inauguración estaba prevista para que coincidiera con el Día Internacional del Sida, ya que el Gobierno tiene pensado que el local no sólo sirva para degustar cervezas, que además resultarán más baratas, sino que espera difundir entre los clientes información sobre la enfermedad.
Según los últimos datos, las relaciones sexuales son ya la causa del contagio en más de un 70% de los nuevos casos, y se ha disparado entre el colectivo homosexual masculino.
La apertura, en la que se ofrecieron preservativos gratis, tuvo que aplazarse ante el espectacular interés que ha generado en la prensa. «Los homosexuales temían la discriminación que pueden sufrir si sus identidades quedan expuestas», advertía el fundador de la iniciativa, Zhang Jiangbo, al diario oficial ‘China Daily’. Así que no se hizo publicidad del garito y sólo se transmitió a través del ‘boca a oreja’.
Aun así, aparecieron 60 personas. Muestra de que la homosexualidad está tan arraigada en el Gran Dragón como en cualquier otro país.
Expertos citados por el periódico oficial estiman que, actualmente, hay unos 30 millones de homosexuales en China, de los que alrededor de 20 millones son hombres. Y su vida puede ser un infierno, porque en China el estigma alcanza cotas insufribles.
El bar de Dali puede que sea el primero que se abre con fondos gubernamentales, pero no es, ni mucho menos, el único. Shanghai Studio es uno de los más prominentes del país. Aquí cita Yang Yu a este periodista. Quiere dejar bien claro que los homosexuales como él nunca obtendrán en China los derechos que disfrutan en España. «En 2003 se cambió la ley del matrimonio, alguien habló de los homosexuales y lo trataron de loco, que es lo que muchos creen que somos. No podemos mostrar cariño, ni siquiera decir lo que somos, porque nos tratarían como a perros. Con el tiempo quizá cambien algo las cosas, pero todavía más de la mitad de los jóvenes está en nuestra contra». ¿Y lo del bar de Dali? «Eso es un golpe de efecto. Nos quieren hacer homosexuales oficiales».
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Una vez leí que hay mogollón de chinos que por puras matemáticas tienen que quedarse solteros porque hay muchos más hombres que mujeres. Dejar que los gays lo sean es hasta necesario en ese país, así los gays armariados no ocupan el puesto de un pobre hetero que no encuentre chicas libres. jaja.
Y en serio ya, cualquier paso es positivo, Ya iba siendo hora de que se abriera un bar gay en China, seguro que se abarrota!!!
Bien por China, aunque aún tenga muchísimo que hacer en ese aspecto.