![]() |
|
Poco a poco, y a falta quizás del favor masivo del público, el cineasta James Gray con apenas cuatro títulos en su filmografía se perfila como uno de los directores estrella del nuevo cine americano. Su última película Two lovers, que llega a los cines con dos años de retraso, supone un giro de registro ante sus predecesoras (La noche es nuestra o La otra cara del crimen), aunque su estilo sigue intacto y nos sigue hablando de la misma temática.
Two lovers presenta a un joven con problemas emocionales en tratamiento después de un intento de suicidio, que ha vuelto a la casa de sus padres para intentar recuperarse sin mucho éxito hasta el momento en que aparecen dos nuevas mujeres en su vida: una enigmática vecina y la hija del socio de su padre.
Siguiendo los parámetros de un esquema clásico, Gray da la vuelta a la historia sorprendiendo al espectador y haciendo un gran drama romántico sin romanticismo, donde los personajes se desviven por la búsqueda del amor en un ambiente pesimista, lleno de dureza y triste encaminado al desengaño.
Rodada con talento y elegancia, y con un guión que juega perfectamente con la dualidad del personaje y con las opciones antagónicas que representan los dos personajes femeninos, James Gray se acerca a la perfección con un contenido ejercicio de estilo, al que hay que sumar la brutal interpretación de su actor fetiche Joaquin Phoenix, que está perfecto y que ofrece uno de sus mejores trabajos, al igual que una sorprendente Gwyneth Paltrow.
Two lovers, en definitiva, se revela como una conmovedora historia, una película hermosa llena de verdad y que inevitablemente deja una sensación de tristeza.
Noticias relacionadas:
Más sobre: Blog Sesión Golfa, Cine, críticas, Gwyneth Paltrow, James Gray, Joaquin Phoenix, Two lovers













Solo con el título ya parece un pastelón!