Nada escapa a la intolerancia. No voy, como acostumbro a recomendar solamente una magnífica exposición al raso en la calle Alcalá, entre el metro Sevilla y Sol.
Por Giovanni M.B.
Es tan agradable pasear al atardecer a estas alturas del año, como el contemplar esta verdadera experiencia mística a través de las miradas y cuerpos de la mano de la camerunense Angelé Etoundi Essamba.
Lo que les voy a contar, es la tristeza de pasar por esa zona, regresando de hacer unas fotos, y encontrarte los paneles, destrozados a patadas y las obras de arte mutiladas por la falta de educación y sensibilidad de unos necios.
Les recomiendo encarecidamente lo que queda de esta exposición, sobre todo a los educadores de esta extraña sociedad en la que sobre vivimos. Para alentarlos a inculcar un poco de sensibilidad en esta gris masa que nos envuelve.
Disculpen las fotos, se tiraron desde un móvil con poca Luz.
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