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Blog por José Antoral |
Señoras, señores, guardemos un minuto de silencio por todos esos enfermos de elefantosis a los que ya no veré. Guardemos otro por todos esos actores porno que ya no veré más. Señoras, señores… ¡Me he cambiado de gimnasio! ¿Cómo, cuándo, por qué? Os lo cuento todo.

Pues resulta que el otro día, después de conseguir levantarme a las 7 y media de la mañana para poder ir al gym antes de ir a trabajar a la cadena triste, llegué al gimnasio y mi tarjetita no me dejó entrar. La chica de recepción me dijo que se me había acabado ya el año de cuota. ¡Drama! No me parecía que ya se hubiera pasado el año y yo no estaba preparado económicamente para pagar un añazo más de gimnasio…
De modo que la dije que bueno, que no traía dinero encima y la chica, muy amablA, me dejó entrar (qué menos, después de 3 años pagando…). Total que comenzó mi proceso búsqueda de gimnasio, con dos objetivos principales: que estuviera un poco más cerca de casa, y que, en la medida de lo posible, me permitiera pagar mes a mes y no un año a tocateja. Y lo he encontrado.
Me he estrenado hoy mismo, y, la verdad es que es amplio y cómodo. Ya os iré contando, porque dado que está en al área de influencia de Chueca, deduzco que algún enfermo de elefantosis también habrá allí. De momento, dos ilustres travestis de las cuales yo os hablo mucho van allí a entrenar, de modo que la diversión está asegurada.
Y miren ustedas, que yo necesito diversión en el barrio últimamente porque, por resumir de forma rápida mi sensación actual con vivir en Chueca, os diré que estoy hasta el coño y más allá. ¿De qué? Pues del infierno que supone vivir en el centro, tener coche, moverlo para ir a trabar y tirarte una hora, en el mejor de los casos, para aparcar. Alguno me dirá: “Amigo, es el precio de vivir en el centro”. Pero mira no. Eso es como cuando te declaras a alguien y te dicen que no, que no quieren estropear la amistad.
Ni amistad, ni precio, ni ostias. El precio de vivir en el centro es el precio que cualquier que viva aquí paga por comprar o alguilar un piso. El precio de vivir en el centro es el precio que paga uno al hacer la compra, porque mientras en otros sitios hay Mercadona o Lidl, aquí hay “El Corte Inglés” (También hay Día, pero no me atrevo a comprar allí, no sea que en el paquete de arroz me encuentro pelos del bigote de las dependientas). El precio de vivir en el centro es pagar 4 euros por una cocacola… Pero me niego a pensar que el precio de vivir en el centro es tener un coche de adorno. Estoy frustado, y por eso os cuento esto en plan desahogo.
Estoy enfadado, porque, como cualquier conductor del resto de Madrid, pago mi numerito, mi seguro, mi gasolina… ¿Por qué no puedo tener el derecho de disfrutar de mi coche con total comodidad?. Hasta el coño amigos, hasta el coño y un poquito más adentro. ¿Por qué no dejas el coche en casa y te vas en transporte público?, me preguntaréis, pues porque tardo hora y cuarto de viaje en ir, y otra hora y cuarto en volver en el metro de Madrid, que, como todos sabéis, ¡Vuela!. ¿Y no tardas más al final en aparcar que en volver en metro? Pues probablemente, pero me toca los pies no poder usar mi coche.
Y es que miren ustedas, yo creo que los vecinos de este barrio, en lugar de preocuparse tanto por luchar contra el botellón, contra el orgullo gay y esas cosas, deberían haberse preocupado por conseguir un mínimo de calidad de vida para los vecinos, pidiendo más plazas de aparcamientos (hay casi más plazas de carga y descarga que de aparcamiento efectivo), más aparcamientos de residentes (El subsuelo debe servir para algo más que hacer túneles), negarse a que se peatonalice medio barrio y nos quiten plazas de aparcamiento y esas cosas.
Ahora el PP dice que si gana las elecciones limitará el acceso al barrio a los residentes… pero no sé yo si eso solucionará algo porque, por si no lo sabéis, Gallardón vende 100.000 de tarjetitas de residentes más que plazas existen.
Si a esto le sumamos que cuando no es una manifestación, es un desfile militar, una alfombra azul o las celebraciones futbolísticas del Atlético de Madrid que cortan el tráfico día sí, día también, vivir en el centro con coche es un auténtico infierno. De modo que chicos, chicas, si alguien quiere vivir aquí que lo tenga claro: O tienes moto, o dinero para pagar un parking, o trabajas por el centro o te armas de paciencia y decides volar en el metro de Madrid.
Ahora, más que nunca, quiero vender mi piso y pirarme de aquí. Hasta ahora no había puesto el cartel de “Se vende” en el portal, quizás porque una parte de mí se resistía a querer venderlo, pero ahora sí lo voy a poner, porque estoy hasta el cogote. ¡Me voy a subir el coche al tejado de mi edificio! Ala, ya me he desahogado.
Por cierto, que Tántalo, nuestro bar amigo, cumple tres años!
Os quiero ever.
Jose Antoral 2010.
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Hola José,
Me da la risa leer tu blog – pero todavía no sé el nombre de tu gimnasio nuevo. Me mudaré de Múnich a Madrid el octubre y busco un gimnasio.
Gracias y saludos
Hola!! Me huviese gustado más que siguieses hablando del gimnasio y no de los coxes…pero bueno…one question Como se llama el gimnasio k te borrastes? es para apuntarme k i need hacer sport!! thanks!!
Flaco Fideo, has metido la pata HASTA EL FONDO
Si hablo de TRAVESTIS, es que HABLO DE TRAVESTIS, no de TRANSEXUALES
TRAVESTIS, en CHUECA son Pupi Poisson, Elvira Durango, Supremme de Luxe, Jackie Brown y tantos otros HOMBRES que por las noches se disfrazan de mujer para cantar, bailar y divertir a la gente. Cuando llegué a chueca pensé que se llamaban DRAG’S, pero ellos me han enseñado la diferencia.
Listo, que eres un listo.
No te da vergüenza siendo gay llamar a dos mujeres transexuales “dos travestis”? Parece mentira, que los gays, a los que habéis sufrido opresión por ser gays, sigais oprimiendo a las personas transexuales, como tu eres fashion de la muerte eres gay, y no rico, eres maricón o mariconazo. Dudo mucho que esas dos mujeres transexuales (ilustres, o no ilustres, incluso analfabetas, si lo prefieres) te denominen mariconazo, seguramente, por su educación y porque conocen el rechazo, hablaran de ti (si es que lo hacen) como el gay esté…