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Pensar, hace no demasiado tiempo, que Sandra Bullock iba a ser la reina de la temporada de premios, incluido el Oscar a la mejor actriz, parecía algo un tanto difícil viendo los títulos de su filmografía, pero una vez vista The blind side (Un sueño posible), que con el nuevo sistema de elección en mejor película de rebote se coló entre las 10 candidatas a mejor film, está clara que los críticos, académicos o aquellos que votan en los distintos galardones han decidido premiar una carrera frente a un trabajo simplemente correcto, y porque no decirlo, una actriz que sobre todo en sus últimos títulos cuenta con el beneplácito de la taquilla.
Basada en un libro de Michael Lewis y con el cartel de “basado en una extraordinaria historia real”, el film presenta a un joven afroamericano sin un hogar estable que encuentra apoya en una familia adinerada para superar sus problemas y desarrollar su potencial carrera en el deporte.
El director John Lee Hancock (The rookie) se limita a exprimir ante la saciedad el material que tiene entre manos sin encontrar en ningún momento el equilibrio entre el drama y las pinceladas cómicas que pretender incluir, obteniendo como resultado un simplón ejercicio sobre el sueño americano más cercano al telefilm que a una consistente historia, y donde además se acumulan sin descanso todo tipo de clichés buscando la emoción del espectador.
Todo es previsible y la supuesta fuerza de la historia entre tanto almíbar va desapareciendo quedando únicamente en el recuerdo el incomprensible Oscar que ha ganado la Bullock por este trabajo. Ella no la hace mal, ya demostró con Crash que puede hacer papeles dramáticos pero poco más, eso sí parece que la fórmula del éxito está en tocar la fibra sensible con temas marginales aderezados en una historia familiar y un poco de deporte, y sobre todo, un gran éxito en la taquilla yanqui.
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