A pesar de la fuerte oposición de la Iglesia Ortodoxa y la presión de los grupos de extrema derecha búlgaros, el Orgullo Gay de Sofía se ha convertido ya en el evento gay con más afluencia de la península balcánica después de Atenas. En su tercera edición, el pasado 26 de junio, más de 700 personas participaron en una marcha que invitaba según el cartel de la cabecera a “Amar la igualdad y aceptar la diversidad” en un país en los que está generalizada la violencia contra la comunidad LGTB según recogen algunas ONG.
Por Ismael Fernández | Bulgaria

Durante el simbólico recorrido del desfile, que comenzó en el Puente de los Amantes hasta el Parque de la Libertad, apenas se registraron incidentes gracias a la presencia de más de 300 policías. Una seguridad que se hacía necesaria tras los incidentes ocurridos en las anteriores ediciones donde se llegaron a lanzar cócteles molotov a los participantes.
La marcha estuvo liderada por una carroza que contó con actuaciones musicales de las ‘estrellas’ locales que animaron el recorrido con la música típica de la zona, chalga, que por otra parte cuenta con representantes tan controvertidos como Azis. Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y heterosexuales de todos los Balcanes así como con una amplia representación de españoles quisieron mostrar su apoyo al Orgullo Gay búlgaro que de antemano ya contaba una contra-manifestación.
Un grupo de más de 100 nacionalistas de extrema derecha decidieron celebrar un desfile ‘anti-gay’ en el que mostraron pancartas con frases como “Los gays quieren la muerte de Bulgaria”, “Bulgaria es un país para gente normal” o “Todos los maricones a Uganda”, intentando molestar a los asistentes lanzando todo tipo de insultos y provocaciones.
Por este motivo, la ruta exacta del recorrido se mantuvo en secreto hasta el último minuto y los organizadores publicaron en su web recomendaciones para que los participantes evitaran ser atacados. Además para acceder a formar parte de la marcha debían pasar un control policial donde los identificaban con un brazalete de color verde para evitar ‘infiltrados’.
Y es que el primer orgullo gay tuvo lugar en Sofía en 2008 con 100 asistentes y 88 jóvenes de extrema derecha detenidos tras la explosión de un cóctel molotov. El año pasado se reforzó la seguridad y 3oo personas asistieron para expresar su apoyo a la comunidad gay ante la firme oposición de la iglesia ortodoxa, quién además este año aseguró que el orgullo es “un acto de depravación y pecado”. Pero ¿cuál es entonces la situación de la comunidad LGTB en Bulgaria?
Igualdad de derecho, pero no de hecho
Según un estudio de ILGA (Asociación Internacional de Gays y Lesbianas) la comunidad gay en Bulgaria continúa sufriendo exclusión social a pesar de que la discriminación relacionada con la orientación sexual está prohibida por ley desde enero de 2004, gracias a los requerimientos de la Unión Europea.
Según la citada organización la ley no es más que eso, una ley sin ninguna aplicación práctica que permita la protección del colectivo. Eso sí se permiten los desfiles gays si son pacíficos y sin armas y las las demostraciones públicas de afecto al menos en teoría. Ya que la polémica aún continúa en el pueblo de Pazardjik, que aprobó una orden municipal para prohibir “mostrar en público ningún tipo de connotación sexual y otras orientaciones”, lo que provocó que la comunidad gay intentara manifestarse en el lugar y acabó con un enfrentamiento con grupos nazis de nuevo.
Y es que el nivel de violencia y ataques contra lesbianas, gays y transexuales está presente y generalizado en el país según la ILGA, que señala como una prioridad que la justicia búlgara reconozca los crímenes contra la orientación sexual como ‘crímenes de odio’ al igual que ocurre con los ataques por razones políticas, de etnia o religiosas.
Otro tema no menos importante es el que atañe a la educación escolar, ya que según el informe el 70% de los menores homosexuales pierden clases por el constante acoso que sufren. Un acoso que en el 50% de los casos acaba en intento de suicidio. El estudio denuncia que el sistema escolar de Bulgaria es sexista en cuanto al rol del hombre y la mujer y no repara en cuanto a la orientación sexual.
Respecto a la sanidad, es reseñable señalar que está prohibido para los “hombres que tienen sexo con hombres” donar sangre y que no existen estadísticas en cuanto a los casos de VIH y por tanto tampoco campañas de concienciación dirigidas al colectivo.
Sin embargo la transexualidad está considerada aún como una enfermedad médica derivada de la disfunción de la libido pero el reasigmaniento de sexo no es gratuito. De manera contradictoria pueden cambiar su género en el DNI sin haber pasado por quirófano, eso sí, el procedimiento es lento y extremadamente burocrático
Con estos datos a la espaldas, queda claro que Bulgaria sólo reconoce el matrimonio civil entre hombre y mujer tal y como recoge su Constitución. Por tanto ninguna figura legal reconoce la relación entre parejas del mismo sexo, algo que según alegan es “anticonstitucional”.
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