La Audiencia de Tarragona ha condenado a siete años y nueve meses de prisión a Pavlo Chirkov por matar a golpes a un anciano en la estación de autobuses de Tarragona en junio de 2007, así como por un delito de resistencia a la autoridad, además deberá pagar 17.500 euros a la familia del fallecido.
Agencia EFE
La sentencia condena al acusado a siete años y seis meses de prisión por un delito de homicidio con el agravante de abuso de superioridad y la eximente incompleta de encontrarse bajo el efecto del alcohol, ya que dio una tasa de 2,95 gramos de alcohol por litro de sangre en los análisis que se le hicieron tras ser detenido.
Asimismo, le condenan a otros tres meses de prisión por un delito de resistencia a agentes de la autoridad y a pagar una multa de 120 euros como autor de una falta de lesiones.
En materia de responsabilidad civil, Pavlo Chirkov, un ucraniano de 32 años y vecino de S
alou (Tarragona), deberá indemnizar a la familia del fallecido con 17.500 euros.
La sentencia recoge que, alrededor de las 15.30 horas del 23 de junio de 2007, el acusado entró en los aseos de hombres de la estación de autobuses de Tarragona, donde coincidió con la víctima, un anciano de 83 años que había trabajado como payés.

En esos momento, se inició entre ellos “un incidente”, a raíz del cual el acusado, que trabajaba como portero de discoteca, comenzó a golpear al anciano, que “tuvo escasas posibilidades de defenderse”, despojándolo del bastón que llevaba y partiéndolo por la mitad.
Según el auto judicial, Pavlo Chirkov propinó “numerosos puñetazos y patadas” a la víctima, a la que también golpeó contra la superficie de las instalaciones de los aseos, que quedaron “impregnadas de gran cantidad de sangre”.
Pese a que el vigilante del aparcamiento de la estación de autobuses logró apartar al acusado del anciano, éste “realizó varios intentos más de golpearlo de nuevo”, al tiempo que le decía “cabrón, hijo de puta, maricón de mierda”, señala la sentencia.
El anciano herido fue trasladado en ambulancia hasta el hospital Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona con respiración asistida, donde poco después falleció, mientras que el presunto agresor fue detenido por agentes de la Guardia Urbana de Tarragona y de la Policía Nacional.
Al parecer, en esa época los lavabos de la estación de autobuses de Tarragona se habían convertido en un punto habitual de encuentro de personas que buscan relaciones homosexuales y también se habían producido problemas de “voyeurismo“.
¿Debería ser también juzgado por homofobia?
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