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Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!

9 feb 2012
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Sí, lo sé: muchos de ustedes darían la mano derecha por escribir en el ¡HOLA! Yo también, de hecho me la cortaron en el primer post (tecleo con un garfio, así que perdonen las erratas), pero servidora no desiste en su intento. Así que aquí van unas pequeñas notas obtenidas del análisis morfológico y sintáctico de la revista:

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1) Abandonen el camino del realismo sucio, del Nuevo periodismo de Tom Wolfe o del chonismo semántico del “Cuore” y repasen las primeras novelas de Corín Tellado. No teman ser más cursis que un especial de “La casa de la Pradera” (Chiquito dixit).

2) No olviden que las ocasiones son “excepcionales”, las reuniones sociales “extraordinarias” y las veladas “inolvidables”.

3) Para describir cualquier look utilice siempre dos adjetivos:

- “sofisticada y glamourosa”, cuando es una de las holísticas de cabecera (Naty Abascal, Isabel Preysler, Adriana Abascal o la recientemente resucitada tras años de ostracismo campestre Patricia Rato)

- “espléndida y serena madurez” si la señora en cuestión tiene más de cincuenta, se lo ha pasdo pipa en su juventud y ha conseguido borrar las huellas de las juergas marbellíes a base de liftings

- “sencilla y natural”, si pillan a Eugenia Martínez de Irujo hecha un Cristo por la calle

- “original y juvenil”, si pillan a la madre de la susodicha hecha otro Cristo (aquí hay una variante: si Cayetana está en Ibiza paseándose con una camiseta con flecos en los bajos y pulseras en los tobillos, entonces su estilo se torna “hippie y desenfadado”)

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4) Casas y mansiones:
Si la casa es un despropósito (recuerdo la de una hija de Jack Nicholson, que parecía decorada por Pascua Ortega con un trastorno bipolar), es “un reflejo de la personalidad original de su dueña”; si no cabe ni un alfiler en el salón y da la sensación de que vive allí alguien con síndrome de Diógenes “está llena de recuerdos”, y si tiene las paredes blancas en lugar de estar entelada hasta el techo “es de estilo minimalista”.

5) Viajes:
Las grandes ciudades son “sofisticadas y cosmopolitas”, y si estamos en África los protagonistas siempre viven una “exótica e inolvidable aventura” (le llaman aventura a alojarse en un hotel de lujo donde el mayor peligro es que tarden más de 15 minutos en llevarte el desayuno continental a la habitación)

6) Entrevistas:portada hola a 217x300 Cómo convertirse en redactor de ¡HOLA!
Son siempre “profundas y sinceras”, o “reveladoras” si “desnudan su alma y su corazón” (excepto si son cañeras, que entonces se vuelven “impactantes”, cuentan “su verdad” -yo toda la vida convencida de que verdad sólo hay una, ¡qué burra soy!- y se accede a los “archivos vitales” del personaje).

7) Palabras prohibidas:
Borren para siempre de su vocabulario términos como “liados”, “nuevo rollete”, “madre soltera” o “separados” y sustitúyanlos por “felices y enamorados”, “recupera la ilusión”, “afronta en solitario su maternidad” y “ponen fin a su historia de amor”. Recuerden: Ernesto de Hannover no se corre una juerga, sino que se muestra “alegre y desinhibido”.

8 ) Abusen del Photoshop:
Comenten en Maquetación que quieren que las fotos de su reportaje parezcan directamente extraídas del Museo de Cera de Madrid. Ni una arruga, ni una ojera, ni un michelín: la piel más tensa que el arco de Orzowei (voy a tener que deschiquitearme, que me estoy pasando).

9) Recuperen su fe: cuando la entrevistada les conteste “lo único que hago para estar así de bien es dormir 8 horas y beber mucha agua”, tienen que creerla a la primera. ¡Y dejen de buscarle cicatrices detrás de las orejas, por Dios!

10) Y por último, pero no menos importante, oculten su vena republicana: estudien árboles genealógicos, repasen el Gotha, aprendan a distinguir toisones, órdenes militares, blasones y condecoraciones, diferencien de un golpe de vista un vizconde de un marqués y, sobre todo, especialícense en familias reales en el exilio (sin mencionar jamás el motivo por el cual fueron exiliadas, por supuesto, que esto es el ¡HOLA!, no PÚBLICO).

Para finalizar, realicen este ejercicio práctico:

Piensen en Carmen Martínez Bordiú y José Campos de viaje por el Ártico, con el titular “Amor en el fin del mundo”: hagan un comentario de texto y fotos sin incluir las palabras “que se compren un iglú” y “a ver si montan una compañía de baile con Nanuk el esquimal”.

¿Lo han conseguido? Estoy convencida de que sí. Yo lo he reescrito doce veces, pero siempre me sale la frase “qué pena que no se quedaran ahí, congeladicos como Walt Disney”. ¡Maldito subconsciente! Pero volveré a intentarlo. Lo prometo.


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