Si hay
un material literario que ha servido como punto de
partida en el último panorama del cine español, sin duda
es la obra de la escritora Almudena
Grandes.
Prácticamente
toda su obra ha sido adaptada a la gran pantalla, desde
Las edades de Lulú a Malena es un nombre de
tango pasando por Aunque tú no lo sepas o
Los aires difíciles, aunque los resultados de las
mismas han sido dispares.
Sin duda Castillos de cartón,
de la mano de la adaptación de Enrique
Urbizu (La caja 507), se
posiciona como un notable trabajo, una película
arriesgada y difícil que no pasará desapercibida, pero
no por contar una explícita, compleja y torrencial
historia de amor a tres bandas, sino por hacer una
bonita reflexión desde la intimidad sobre la amistad, la
pasión, las inseguridades y el aprendizaje de tres
jóvenes estudiantes en la década de los años 80.
Hubiese sido muy fácil quedarse en lo
morboso de la historia, pero Castillos de Cartón
va mucho más allá, en parte por el talento de la mirada
que la dirige, Salvador
García Ruiz, director y guionista de
títulos como Mensaka o El otro barrio, que
enriquece el relato a base de pequeños matices, detalles
y silencios perfectamente entrelazados en un brillante
tiempo narrativo que va de menos a más.
Quizás la clave de la película sea el
acertado y entregado trío de actores que la protagoniza
en absoluto estado de gracia:
Nilo Mur
(Héctor) se enfrenta con éxito al papel menos
agradecido haciendo real la lucha de un chico
traumatizado, frente a él, y con un personaje que tiene
mucho más
juego, Biel Durán
(Más pena que gloria) se convierte en la
auténtica revelación del film con permiso de la
televisiva Adriana
Ugarte, que saca adelante un complejo
papel de forma brillante.
Castillos de cartón
se revela dando mucho más de lo que se espera de ella,
convirtiéndose en una de las más atractivas propuestas
de la más reciente cosecha del cine español,
y para los que se queden con ganas de más, decir que en
la novela, narrada a modo de flashback,
encontrarán la respuesta al futuro de los personajes
sólo insinuado en el film.