Después
de pasarse los últimos años dirigiendo episodios de
series norteamericanas de éxito, el argentinoJuan José
Campanellaretoma su carrera
cinematográfica con El secreto de sus ojos,
película que se aleja de la fórmula melodramática de sus
últimos, y exitosos, trabajos: El hijo de la novia
y Luna de Avellaneda.
Con la
idea de que el pasado siempre vuelve al presente
buscando aquello que no quedó cerrado y narrada en dos
tiempos, el film se apoya en un conseguido guión y
unos diálogos brillantes de Eduardo Sacheri y del propio
Campanella, que adapta la novela del primero La
pregunta de sus ojos, y en una nueva demostración
de talento del director de El mismo amor la misma
lluvia, que consigue paliar el desconcierto
que puede producir el recorrido de géneros en los que se
mueve la película, que mezcla tintes cómicos con un
thriller policial pasando por una historia de
amor, y que no consiguen emocionar salvo en algún
pasaje en concreto, quizás porque los distintos frentes
narrativos no alcanzan un pleno desarrollo.
Y esa
es casi la única pega que se le puede poner a El
secreto de sus ojos junto a la búsqueda de la
complicidad del espectador que no siempre llega, un
continuo uso de flashbacks, algún exceso en la
caracterización de los personajes o un desenlace
demasiado previsible para algo que prometía algo más.
Aún
así El secreto de sus ojos
funciona y se acerca a ser una gran película que hará
disfrutar al espectador.
La
labor de
Campanella resalta igualmente en la dirección de actores
con un equilibrado repartoencabezado por el siempre correcto y efectivo
Ricardo Darín que vuelve a regalar una nueva
muestra de su talento, yal que acompañan
Soledad Villamil (No sos vos, soy yo)
y una gran
Guillermo Francella(Rudo y Cursi),
junto al actor español
Javier Godino, una auténtica revelación
visto en Café solo o con ellas o en el musical
Hoy no me puedo levantar.