Tras su debut con el remake del
film de terror La casa de cera, al que siguió la
segunda parte de la trilogía futbolística Goal,
el joven cineasta catalán Jaume
Collet-Serra,
afincado en EEUU desde su juventud, estrena su último
film La huérfana, un
inteligente thriller de intriga que va de menos a
más sorprendiendo al espectador.
Con
un punto de partida lleno de tópicos, desde el joven
matrimonio aparentemente feliz que afronta el trauma de
la pérdida del que sería su tercer hijo adoptando a
otro, o el muy explotado tema cinematográfico de los
niños malvados, La huérfana se recrea
una y otra vez en todo aquello que los amantes del
género conocen, con una trama que se aleja del terror
para convertirse en un incómodo ejercicio de intrigas
narrado con un ritmo lento que no llega a romper el
clímax e inteligentemente dirigido a partir del guión de
los debutantes David Johnson y Alex Mace.
Todos los lastres narrativos que pudiese
tener cobran sentido en una segunda parte preparada de
forma milimétrica en forma de sorpresa con un efectivo
giro final que pocos esperarán.
La huérfana
gustará a los seguidores del género, que se
reencontrarán con una historia bien armada, pero también
gustará a aquellos que huyen de la sangre explícita con
dosis de terror psicológico y un ambiente que se va
convirtiendo en algo claustrofóbico.
En definitiva una notable película que
debe parte de su éxito
final al estupendo trabajo de la joven actriz
Isabelle
Fuhrman,
absoluta y creíble protagonista de la historia que
sobresale a pesar de ciertos tics exagerados en
su personaje, más cercanos a lo cómico que al drama,
acompañada por los siempre efectivos Vera
Farmiga(Infiltrados o El niño
del pijama de rayas) y Peter
Sarsgaard(Algo en común o
Elegy), y que convierte a
Jaume Collet-Serra en un nuevo valor a tener en cuenta
dentro del amplio abanico de directores que empiezan a
abrirse camino en el mundo del cine.