Julie
& Julia
hace fácil algo que en principio no lo parece: la
narración paralela de dos historias, basadas en hechos
reales, situadas en contextos temporales distintos que
parten de dos novelas distintas.
Por un lado el aprendizaje de Julia Child antes de
convertirse en un icono de la cocina americana, y por
otro, cincuenta años después, la lucha de Julie Powell
por dar sentido a una vida que no acaba de llenarla a
través de un blog donde se dedica a hacer las recetas
del famoso libro de Child.
No hay
duda de que la cosa funciona por el buen hacer de la
guionista y directora Nora
Ephron, responsable de títulos tan
emblemáticos como Algo para recordar o Cuando
Harry encontró a Sally, que sabe sacar partido a
las historias creando un entrelazado relato que combina
los paralelismos de ambas alejándose de ser sólo una
amable comedia con fondo gastronómico, para hacer un
film perfectamente ambientado que habla de la superación
personalcomo medio para
encontrar el equilibrio y la felicidad personal, pero
que se pierde un poco en un repetitivo a la vez que
excesivo metraje.
El
problema viene cuando los personajes no evolucionan y se
quedan en lo superficial, cuando el espectador espera
alguna sorpresa o un giro narrativo que nunca llega o
cuando una de las historias (la de Julie) se hace mucho
más atractiva que la otra.
Aún
así Julie & Julia
funciona como un simpático vehículo de entretenimiento a
pesar de lo previsible de su resultado rendido a tocar
la fibra sensible, y sobre todo, por el buen hacer de
sus dos protagonistas.
Amy Adams
(La duda), sin duda lo mejor de
la película, regala al espectador un brillante
ejercicio donde vuelve a demostrar su talento frente a
una correcta Meryl
Streep que abusa de la exageración y del
histrionismo dando vida a Julia Child, en unos papeles
que previsiblemente serán candidatos a más de un premio
este año.